martes, 3 de noviembre de 2015

ZAQUEO, EL QUE JESUCRISTO VIO Y EL PAPA IGNORO

Santiago Cárdenas MDhttps://col128.mail.live.com/ol/clear.gifhttps://col128.mail.live.com/ol/clear.gifhttps://col128.mail.live.com/ol/clear.gif


Lo cuenta el evangelio de San Lucas, capitulo 19. Zaqueo, un enanito, o casi,  quería ver a  Jesús, que pasaba por Jericó, camino a la capital. Él lo diviso encaramado en el sicomoro, puesto que por su estatura  y la muchedumbre, no le era posible ver al Maestro.


Zaqueo era un explotador muy rico.  Un pecador publico que participaba en la recogida  de los impuestos y la corrupción. Por supuesto, la conversión  de Zaqueo, luego que Jesús lo diviso en el árbol y le ordeno que lo alojara en su casa, es una de las historias más conmovedoras de la Biblia, que se repite  en sermones, retiros espirituales, homilías dominicales, etc. y ha conmovido las fibras  más intimas  de generaciones de cristianos y hombres de buena voluntad, desde hace dos mil años. 

Zaqueo, el cubano, no fue divisado por el sucesor de Cristo en la Habana. Por el contrario, más que a un sicomoro, tuvo que encaramarse en el papa móvil en la Plaza Cívica, para hacerse entender. Pero el papa no lo vio, –aunque había comprado espejuelos nuevos para el viaje en la  Vía de la Reconciliación, cercana al Vaticano –  según aseguro  el jesuita Lombardi, el vocero apologista  papal  en el avión  camino a Washington.

Este Zaqueo no es rico; es un mulato de complexión “cubana” media, un  atrevido, que junto a dos miembros  de su partido, desafiaron la Seguridad Cubana y Vaticana, que actuando en conjunto  lo arrestaron  impúdicamente en septiembre del 2015 en la Habana, Cuba, ante la media mundial, más atenta a las empanadas de la Collins que a la misericordia, que ya  se  nos aproxima  institucionalmente en  meses por venir.
Zaqueo, esta en 100 y Aldabo, entre la indiferencia  de la media y  el mutismo de  los católicos cubanos de la isla y del exilio. Zaqueo está acusado de tres   delitos….  ¿delitos? Pero hasta este infeliz  no llegan los frutos de la  llamada diplomacia serena  de la Nunciatura Apostólica en la Habana, ni los éxitos  de su Eminencia  Cardenalicia, atareados en asuntos más importantes… nunca de presos políticos, que no existen en la Isla.

La familia  de Zaqueo ha agotado los trámites  ante las autoridades civiles y religiosas, para su liberación.

Jesús vio a Zaqueo; Francisco no.   


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